Consejos útiles para cuidar tu sofá y alargar su vida útil

El sofá es mucho más que un mueble, y es que, además de que toda la decoración del salón gira a su alrededor, desempeñando un papel protagonista, el sofá también es el lugar en el que nos sentamos a descansar, a leer, ver una película o simplemente disfrutar de una agradable conversación con nuestra familia. No hay nada como llegar a casa después de un largo día de trabajo, quitarte los zapatos y poder tumbarte en el sofá, ¿verdad?

 

De hecho, dado el elevado uso que hacemos, es habitual que tienda a desgastarse y estropearse con el paso del tiempo si no tomamos las medidas adecuadas, lo que pueda afectar tanto a su estética, como a su confortabilidad.

 

Conscientes de ello, en este post, te vamos a dar una serie de consejos clave para mantener tu sofá en perfecto estado, con los que podrá lucir como nuevo sin importar el uso ni el paso del tiempo, proporcionándote la misma comodidad que el primer día.

 

Mantén tu sofá como el primer día con estos consejos

 

Instala una funda elástica

 

Sin duda alguna, lo más eficaz para el mantenimiento es instalar una funda sofá elástica, que te permitirá protegerlo tanto del contacto con la ropa, como del polvo, la suciedad, las posibles manchas o el desgaste producido por los rayos de sol.

 

Una solución infalible, queremos incidir en la importancia de que sea una funda elástica, ya que este tipo de fundas se adaptan a la perfección a cualquier tipo de modelo, independientemente de su forma y tamaño, asegurando que quedará perfecta, hasta el punto de que no se notará que lleva una funda.

 

Limpia tu sofá

 

Cuando limpiamos la casa, el sofá tiende a quedar fuera de nuestra rutina de limpieza del hogar, lo que es un grave error, ya que aunque a simple vista no lo veamos, el sofá se mancha y va acumulando suciedad cada día. Por ello, es importante no descuidar la limpieza.

 

Lo más sencillo y eficaz es aspirar el sofá al menos una vez a la semana y, en caso de que se manche, limpiar la mancha cuanto antes, ya que si se seca, resultará mucho más complicado de eliminar.

 

Protégelo del sol

 

Es importante que protejas el sofá de la exposición solar de manera prolongada, ya que los rayos del sol pueden acelerar enormemente el desgaste del sofá, afectando directamente tanto a su color, como a la calidad de sus materiales, debilitando el textil o el cuerpo.

 

Para ello puedes utilizar una funda elástica, así como cortinas gruesas que impidan la entrada directa del sol o cerrar las persianas en las horas de mayor exposición solar.

 

Rota los cojines

 

En caso de que tengas varios cojines en tu sofá, una de las claves es rotar los cojines de manera regular para que así el desgaste se vaya produciendo de manera uniforme, lo que evitará que unos cojines se vean más gastados que otros, ayudando a mantener su forma y color original durante más tiempo.

 

Prevención

 

Como dice el refrán, más vale prevenir que curar, por ello, evita comer o beber mientras estás en el sofá, ya que de lo contrario, es muy probable que se acabe manchando. Y te adelantamos que las manchas de comida y bebida son las más difíciles de eliminar.

 

Así mismo, evita tumbarte con los zapatos puestos. Por muy cansado que estés, asegúrate de quitarte los zapatos o las zapatillas antes de tumbarte, ya que de lo contrario se manchará. Esto es especialmente importante si tienes niños pequeños en casa, que tienden a tumbarse siempre con los zapatos puestos.

 

Cuidado con tu mascota

 

Siguiendo con el punto anterior, también deberías evitar que tu perro o gato estuviera encima del sofá, tanto porque puede mancharlo, como podría estropearlo con sus uñas.

 

En caso de que te gusta que esté contigo en el sofá, es importante que lo laves regularmente para evitar que pueda mancharlo o dejar un mal olor y, sobre todo, cortarle las uñas, porque si tiene las uñas muy largas es muy probable que lo acabe rompiendo.

 

Elección del color

 

Si no crees que vas a poder cumplir con todas estas reglas, elige un color para tu sofá que disimule las manchas, para que así el desgaste pase más desapercibido a simple vista, evitando colores claros como el blanco o el beige. Así mismo, debes tener en cuenta que hay materiales como el cuerpo que son más fáciles de limpiar que otros.

 

 

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