Cómo elegir la caseta perfecta para tu jardín

 

 

 

 

 

En ocasiones resulta complicado mantener ordenado el exterior de nuestra casa. Las herramientas, los juguetes de los pequeños o las bicicletas se acumulan sin ningún tipo de control y somos incapaces de organizarnos. Llegado ese momento, quizás deberíamos plantearnos recurrir a una caseta de jardín. Nos permitirá ganar espacio y dotaremos a una nuestra vivienda de muchas más posibilidades.

Además de conseguir un orden, también estaremos protegiendo nuestros enseres contra las inclemencias meteorológicas. Debes saber que existe un amplio catálogo cobertizos de jardín, donde la opción a escoger dependerá en gran medida del tamaño disponible en los exteriores y de las necesidades de cada hogar.

Para facilitar su instalación se requiere disponer de un suelo nivelado, firme y con un adecuado drenaje. Este tipo de casetas no pueden colocarse directamente sobre la tierra, por lo que sería conveniente que se construyera una solera de hormigón para que estuviera mejor asentada. A la hora de seleccionar el lugar más adecuado para este tipo de casetas es preciso que sepas que debe respetarse una distancia de como mínimo medio metro entre sus paredes y cualquier seto o muro para que no se vea afectado por la humedad.

 

El uso que se le dará a los cobertizos

Estos cobertizos de exterior resultan de lo más versátiles, con capacidad para satisfacer todo tipo de necesidades. Como es lógico, antes de hacerte con uno debes tener claro el uso que le vas a dar.

Cada vez más personas deciden ampliar su vivienda con las casetas grandes de jardín. Por medio de esta construcción consiguen crear un espacio habitable, como puede ser un cuarto para invitados, un taller de bricolaje o un cuarto de juegos para los niños.

También se suelen utilizar como garaje para guardar las bicicletas, patinetes o maquinaria del jardín. De esta forma se tendrá la garantía de que todos estos materiales se mantendrán en buen estado, libres del agua, el viento o el sol.

Pero, por lo general, las casetas para el jardín se aprovechan para el almacenaje, para depositar todo aquello que no nos entra en casa o en el propio garaje. Es una especie de trastero donde tendrán su sitio las herramientas, barbacoas, muebles, leña o maquinaria.

Qué tipos de materiales suelen ser los más frecuentes

Una vez que tenemos decidido el sitio en el que situaremos el cobertizo y sus dimensiones, llega la hora de escoger el tipo de material. Además de pensar en la estética, en cómo puede encajar con el jardín y la fachada de la vivienda principal, también debes valorar la resistencia y durabilidad.

  • Las casetas de madera: aportan un toque muy rústico y tradicional. Suele ser un material resistente, con propiedades aislantes. Eso sí, exige un mantenimiento regular para que mantenga su adecuado original.
  • Las casetas de metal: por lo general están construidas con acero galvanizado, lo que garantizará durabilidad y resistencia a la intemperie. Por lo tanto, no habrá riesgo de oxidación. No requiere de un mantenimiento especial y tendremos un cobertizo para unos cuantos años.
  • Casetas de resina o PVC: encajan a la perfección en todo tipo de climas, siendo capaces de soportar lluvias, la incidencia de los rayos del sol y el aire salino. Suelen destacar por su escaso mantenimiento y su fácil instalación.

 

Detalles a tener en cuenta al seleccionar el cobertizo

Las casetas del jardín deben ser funcionales y muy prácticas. Por eso conviene valorar una serie de detalles en los que no siempre caemos.

Entre ellos están el número de puertas. Con dos conseguirás facilitar el acceso al interior de la construcción y resultará más cómodo mover aquellos enseres de más volumen. Tener una sola puerta también reporta sus ventajas, ya que se aprovechará mucho mejor el espacio de dentro.

La opción de contar con ventanas o no también resulta de gran trascendencia. Si tienes previsto montar un espacio que precise de ventilación, como puede ser un taller de carpintería o para pintar, agradecerás que la tenga. Pero también si contemplas darle un uso habitacional, para que entre luz natural.

El tipo de tejado también debe tenerse en cuenta. Los planos están pensados para sitios poco lluviosos y en donde predomine el calor. Lo más normal es encontrarse techos a una y dos aguas que dejarán correr el agua cuando haya precipitaciones.

En lo que se refiere al suelo, lo aconsejable sería que la caseta lo incluyera. De esta manera garantizaría un mayor aislamiento  y evitaríamos la humedad del exterior.

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