Acero inoxidable, una excelente opción dentro de la carpintería metálica

Con las transformaciones tecnológicas provocadas por la segunda revolución industrial, en el siglo XIX, se empieza a relacionar el vidrio con el acero, revolucionando la arquitectura. En esta nueva demanda de construcciones y espacios transparentes, la carpintería metálica de acero es el mayor protagonista. Al usar un material como el acero, se garantizan resultados versátiles, resistentes y atractivos.

¿Qué es exactamente la carpintería metálica?

Como su nombre indica, es aquella carpintería fabricada a partir de metales, siendo los más comunes el acero y el aluminio.

Destaca frente a la carpintería de madera o PVC, por su versatilidad y capacidad de adaptación según las necesidades del proyecto. De esta manera es posible escoger técnica, acabado y tipo de acero para adecuarlo a cada carpintería específica. Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en el amplio abanico de productos que abarca: desde puertas acorazadas a fachadas acristaladas, sin olvidarnos de lucernarios o mamparas de ducha.

 

Ventajas del acero en la carpintería metálica

Dentro de las tipologías del acero, el acero inoxidable es uno de los mejor valorados, tanto por su exquisita apariencia, como sus múltiples ventajas, entre las que destacan:

-Resistencia a la corrosión, lo que le hace ideal para la fabricación de claraboyas, lucernarios, y en general, cualquier cerramiento expuesto a fuerte climatología, como en sitios de costa.

-Ligereza sIn comprometer la solidez y resistencia

– Armoniza muy bien con otros materiales, adaptándose a cualquier estética deseada, desde un aspecto más clásico a más contemporáneo. A su vez, brinda un elevado nivel de personalización en cuanto acabados, manillas y otro tipo de herrajes.

 

¿Por qué elegir la carpintería metálica?

Teniendo en cuenta las ventajas que implica, hablamos de una especialidad que revoluciona el sector de la construcción. Cada elemento fabricado bajo esta disciplina tiene una capacidad superior de durabilidad en óptimas condiciones.  

El uso de metal como materia prima permite y posibilita crear carpinterías de geometrías complejas y a la vez esbeltas, siendo imposible en otros materiales comunes como el aluminio o el PVC. A su vez aporta aislamiento acústico y térmico sin perder la libertad de personalización y su componente estético.

Los acabados lacados repelen la acumulación de suciedad y, en el caso del acero inoxidable, el material imposibilita que los gérmenes y bacterias se adhieran a su superficie, un aspecto que supone mayor facilidad a la hora de limpiar e higienizar.

Una práctica sostenible

Además del uso de materia prima reciclable, los procesos vinculados a la carpintería metálica requieren poca energía y no generan emisiones de gases o sustancias contaminantes, dos aspectos clave en la lucha por recuperar la salud del medio ambiente.

Por otro lado, la carpintería metálica contribuye a la eficiencia energética de los edificios gracias a sus capacidades de aislamiento térmico y acústico.

 

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